Orígenes y Fundación: El Espíritu Capuchino en San Roque
La historia de la Fervorosa, Humilde y Franciscana Hermandad y Cofradía de Nazarenos de Nuestro Padre Jesús Cautivo, María Santísima de la Estrella, Madre de la Iglesia, y San Francisco de Asís es una de las más entrañables y vibrantes de la Semana Santa sanluqueña. Sus raíces se hunden en el fervor popular de la posguerra española, en un momento en que la ciudad buscaba en la fe el consuelo a las dificultades cotidianas. Fue el 1 de abril de 1948 cuando un grupo de sanluqueños devotos decidió dar forma jurídica a su fe, bajo la guía espiritual de la Orden Capuchina.
Desde sus inicios, la hermandad ha estado íntimamente ligada al barrio de San Roque y a la Iglesia de Nuestra Señora de los Desamparados. La figura del Padre Guardián del Convento de Sanlúcar, Fray Gonzalo de Córdoba, fue fundamental en estos primeros pasos, insuflando el espíritu franciscano de humildad y servicio que caracteriza a la corporación hasta nuestros días. El primer cabildo fundacional estuvo encabezado por Antonio Palacios Cea, quien con tesón y devoción, logró aglutinar a un grupo de hombres dispuestos a elevar el nombre de Jesús Cautivo a lo más alto de la devoción sanluqueña.
La Hermandad de los Carteros
Un detalle humano que define la esencia de esta hermandad es su vinculación histórica con el gremio de Correos. Dado que Antonio Palacios pertenecía a este colectivo, no tardó en contagiar su entusiasmo a sus compañeros de profesión. Durante décadas, la cofradía fue conocida popularmente como "la hermandad de los carteros", debido a la gran cantidad de empleados postales que formaban parte de su nómina de hermanos y que, de hecho, costeaban muchas de las necesidades iniciales de la corporación. Esta etiqueta, lejos de ser un simple mote, representa el carácter gremial y de cercanía que siempre ha ostentado el Cautivo.
La Imaginería: El Genio de Antonio Eslava Rubio
El patrimonio artístico de la hermandad es, sin duda, uno de sus grandes baluartes. La imagen de Nuestro Padre Jesús Cautivo es obra del insigne imaginero sevillano Antonio Eslava Rubio, realizada en el año 1949. Se trata de una imagen de vestir, tallada en madera de ciprés, que inicialmente medía 1,65 metros. Con el paso de los años y tras diversas intervenciones, la más significativa a cargo del prestigioso restaurador e imaginero Juan Manuel Miñarro, la imagen ha ganado en prestancia y presencia, alcanzando actualmente una altura de 1,81 metros.
La expresión del Señor Cautivo es uno de los imanes devocionales de Sanlúcar. Su rostro refleja una serenidad sobrecogedora en medio de la Pasión, con una mirada que parece escrutar el alma de quien se postra ante Él. Las manos, atadas por el cordón, son un prodigio de anatomía y delicadeza, simbolizando la entrega voluntaria de Cristo por la redención del mundo. La imagen fue bendecida el 3 de febrero de 1949, convirtiéndose de inmediato en un icono del Jueves Santo sanluqueño.
María Santísima de la Estrella
La otra gran joya de la hermandad es María Santísima de la Estrella, también fruto de la gubia de Antonio Eslava Rubio. La Virgen de la Estrella es una dolorosa de una belleza clásica y serena, que sigue los cánones de la escuela sevillana del siglo XX. Tallada también en madera de ciprés, su rostro destaca por la disposición de sus lágrimas: tres en la mejilla izquierda y dos en la derecha, una asimetría que le confiere un realismo y una humanidad únicos.
La advocación de la Estrella, Madre de la Iglesia, refuerza el papel mariano en la corporación como guía y luz de los cristianos. Su paso de palio es un altar itinerante de orfebrería y bordados que ilumina la noche del Jueves Santo, siendo esperada con especial anhelo por los vecinos del Barrio Bajo cuando su silueta se recorta contra la Iglesia de San Roque.
El Jueves Santo: Estación de Penitencia y Barrio
La salida procesional de la Hermandad del Cautivo es uno de los hitos más esperados de la Semana Santa de Sanlúcar de Barrameda. El Jueves Santo, al caer la tarde, las puertas de la Iglesia de los Desamparados se abren para dar paso a un cortejo nazareno numeroso y devoto. El barrio de San Roque se vuelca con sus titulares, y las saetas se suceden en un itinerario que combina el recogimiento de las calles estrechas con la solemnidad del paso por la Carrera Oficial.
La hermandad se distingue por el rigor de su cuerpo de nazarenos, cuya indumentaria varía según el paso al que acompañen, aportando un rico contraste visual a la procesión. El andar de los pasos, el olor a incienso y el sonido de las bandas crean una atmósfera de oración pública que trasciende lo puramente estético. La llegada a la zona de San Roque, ya en la recogida, es uno de los momentos más emocionantes, donde el cansancio de los hermanos se convierte en júbilo y gratitud.
Acompañamiento Musical y Estilo
Musicalmente, la hermandad apuesta por la excelencia. El paso del Señor Cautivo suele ir acompañado por bandas de cornetas y tambores de primer nivel, como la BCT "Stmo. Cristo a la Columna El Amarrao" de Sevilla, que imprime un ritmo valiente y solemne al caminar del Cautivo. Por su parte, el palio de la Virgen de la Estrella se mueve al son de marchas clásicas y selectas, interpretadas por bandas de música tan prestigiosas como "Maestro Dueñas" de El Puerto de Santa María.
Este equilibrio entre la fuerza de las cornetas y la elegancia de la banda de música define el estilo de la cofradía: una hermandad que sabe ser seria en su compostura pero alegre en su manifestación de fe, conectando perfectamente con la idiosincrasia del pueblo sanluqueño que la arropa incansablemente.
Vinculación Franciscana y Labor Social
No se puede entender al Cautivo sin su fuerte impronta franciscana. En 1984, la Orden Capuchina concedió formalmente la Carta de Hermandad a la corporación, un honor que estrechó aún más los lazos entre la cofradía y la comunidad religiosa. Este espíritu se traduce en una intensa labor social y caritativa que se desarrolla durante todo el año, no solo durante la Cuaresma o la Semana Santa. La hermandad mantiene programas de ayuda a los más necesitados del barrio, colaborando estrechamente con Cáritas parroquial y otras instituciones benéficas.
San Francisco de Asís, cotitular de la hermandad, es el modelo de humildad que inspira la vida interna de la hermandad. Los hermanos del Cautivo se esfuerzan por vivir los valores de la sencillez y la fraternidad, haciendo honor al título de "Humilde" que ostenta la corporación. Esta filosofía se refleja en los cultos internos, en la formación de los jóvenes y en la acogida a todo aquel que se acerca a la Iglesia de los Desamparados buscando la paz de Cristo.
Patrimonio y Datos de Interés
A lo largo de sus más de 75 años de historia, la hermandad ha ido enriqueciendo su patrimonio con piezas de gran valor. Desde la túnica bordada del Señor hasta los respiraderos del paso de palio, cada elemento ha sido fruto del esfuerzo y la donación de los hermanos. Destaca también el estandarte bacalao, pieza central del cortejo, y los diferentes atributos que testimonian el crecimiento de la corporación.
Como curiosidad, cabe mencionar que la hermandad ha celebrado diversas procesiones extraordinarias con motivo de sus aniversarios, la más reciente en 2024 para conmemorar su 75 aniversario de fundación, un evento que congregó a miles de personas y demostró la vigencia y el vigor de la devoción al Cautivo en el siglo XXI. La presencia de la Agrupación Musical de la Redención de Sevilla en dicha ocasión fue un hito histórico que aún se recuerda en las tertulias cofrades de la ciudad.
Hoy, la Hermandad del Cautivo mira al futuro con esperanza, manteniendo viva la llama de una fe que nació de manos de unos modestos carteros y que hoy es un pilar fundamental de la cristiandad sanluqueña. Cada Jueves Santo, cuando el Cautivo cruza el dintel de su templo, Sanlúcar entera se siente cautiva de su amor.



